Con sus amplias salas, galerías y varios jardines, el Seminario Mayor “Nuestra Señora de la Merced” se ha vuelto más silencioso con los años. En 2006 eran 98 los jóvenes de distintas diócesis que recorrían el edifico como colegiales, llenándolos de voces y de calor. Ahora son menos y de edades más grandes. La cantidad de seminaristas fue disminuyendo año a año: eran 78 en 2010, 75 en 2012, 66 en 2013, 57 en 2014 ... hoy son 44. Pertenecen a seis diócesis: Tucumán, Añatuya, Concepción, Catamarca, Santiago del Estero y Salta.
La consecuencia fue un clero también menos numeroso. La Arquidiócesis de Tucumán tiene 82 sacerdotes. Cinco fallecieron el año pasado. “En estos 10 últimos años hemos perdido un cura y medio por año, ya sea porque se muere o porque deja el ministerio”, se lamenta el padre Marcelo Lorca, rector del Seminario Mayor.
La baja en el número de postulantes no sólo tiene que ver con la crisis de vocaciones sino también con las nuevas exigencias de los seminarios, sobre todo en los psicodiagnósticos. “Es inevitable que muchos jóvenes con condiciones para la vida sacerdotal se desalienten”, sospecha el padre Lorca.
El perfil del seminarista es más exigente. “Después de pasar los controles psicológicos, esperamos que sean chicos maduros de acuerdo con su edad, que tengan apertura para que podamos iniciar un camino de formación, que no sean cerrados o impermeables, sino accesibles y sensatos, con capacidad de diálogo y apertura hacia el otro para dejarse guiar. Debe tener potencial intelectual para el estudio y venir con un camino de vida espiritual, de conversión, ya hecho. Aquí no hay tiempo para enseñarle a rezar, tiene que venir con una catequesis inicial”, dice el padre.
Los semilleros
El lugar donde nacen las vocaciones son las parroquias, los movimientos laicales y los colegios religiosos. “Trabajamos con los párrocos, los maestros de religión, los catequistas y los curas jóvenes que tienen más llegada a la juventud. Cuando hay un grupito potable se les hace un camino de acompañamiento. Hay dos grupos: uno de chicos de entre 14 y 17 años, que vienen cada 15 días al Seminario. Otro de chicos más grades con los que tenemos charlas personales y los acompañamos en su decisión”, cuenta.
Cuando los jóvenes no tienen el perfil para la vida consagrada no se duda en aconsejarles que busquen otro camino, aclara. En los últimos años de la formación sacerdotal (son ocho: uno introductorio, tres de Filosofía y cuatro de Teología) los seminaristas van más a las parroquias para su futura inserción. “Después de que se ordenan el Seminario los acompaña cinco años más. Aún así, quizás por las adolescencias extendidas, se producen crisis - reconoce el padre Lorca-. Por eso es necesario acompañarlos, escucharlos y ayudarlos en su camino para que sean sacerdotes con mucha capacidad para dar y ductilidad para adaptarse a los nuevos tiempos”.
Mundo catolico en cifras
> Más laicos
El 17.7% de la población en el mundo es católica (hay 1.285 millones de católicos, según el último Annuarium Statisticum Ecclesiae que tiene cifras actualizadas a diciembre de 2015). Representan un 1% más que en 2014, según las estadísticas del Vaticano.
> Menos sacerdotes
Por primera vez en más de una década se produce una caída en el número de sacerdotes católicos. Este descenso marcó un retroceso “en la tendencia creciente que había caracterizado al período que va de 2000 a 2014. Entre 2014 y 2015 hubo 136 menos a causa de la disminución en Europa.
> Relación per capita
En 2009 había un sacerdote cada 2.900 fieles, en 2015 descendió a uno cada 3.091. En América, según el Vaticano hay un sacerdote cada 5.000 laicos.
> Más monjas
La relación es de 39% de sacerotes a 61% de monjas.
> Menos vocaciones
Van en declive desde los últimos 15 años. Según la Organización de Seminarios de la Argentina (OSAR) de los 1.501 seminaristas que había en Argentina en 1999 quedaron 827 en 2014. En Tucumán, el Seminario pasó de tener 102 jóvenes en 2006 a sólo 44, en 2017.